Deficits en la motivación y trabajo psicológico

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El trabajo específicamente dirigido a esta variable no suele incluirse en la planificación de la temporada de los deportistas, por lo que la motivación de éstos, fluctuará dependiendo de las circunstancias que se sucedan a lo largo de la misma La falta de control de la motivación desencadena déficit que se aprecian, frecuentemente, en el contexto de los entrenamientos y competiciones. Algunos de los más comunes se describen a continuación:

  • Falta de interés por la actividad:

Se puede considerar que un deportista padece este déficit de la motivación cuando el esfuerzo que realiza en la actividad es inferior al que realmente podría hacer para mejorar su nivel de forma.
Este condicionante puede darse en cualquier deportista, tanto de forma continua como temporal. La pérdida de interés viene determinada, generalmente, por conflictos con otras actividades, por un coste elevado de la misma o por beneficios (objetivos) no suficientemente potentes.

Por este motivo, el trabajo psicológico se centrará en el establecimiento de objetivos y en la utilización de modelos a imitar. Los objetivos deberán ser de resultado y presentar cierta dificultad, con la intención de despertar el interés del deportista. Los modelos a imitar pueden ser deportistas con habilidades similares, que han alcanzado objetivos importantes, modelos con los que se sienten identificados, o ellos mismos en competiciones en las que obtuvieron un buen resultado.

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  • Falta de Confianza:

Los deportistas que presentan poca confianza en sí mismos, tienen mayor probabilidad de desmotivarse, por lo que el psicólogo y los entrenadores deben estar pendientes para que esto no ocurra. Es importante distinguir que aunque el deportista tenga baja confianza en sus posibilidades, el interés por la actividad puede ser alto, por lo que el procedimiento empleado, anteriormente no es el más apropiado.

El trabajo específico para solucionar este déficit debe ir dirigido a aumentar la confianza, para lo que se pueden utilizar objetivos de realización, con la intención de que el deportista aprecie que va consiguiendo mejoras en su rendimiento (lo que implica aumento de confianza). Igualmente, la utilización de modelos cercanos para el deportista puede ser adecuado, siempre y cuando tengan unas características similares (o perciba así) y pertenezca a la misma categoría.

  • Desánimo:

Suele producirse por los resultados en los entrenamientos o las competiciones. No implica necesariamente que el deportista padezca falta de interés o falta de confianza, sino que es la consecuencia de que (pese a estar esforzándose al máximo) las cosas no salen como desea.

Se suele producir cuando el cuerpo no reacciona de forma adecuada al entrenamiento, no se compite al nivel esperado, se producen varias lesiones, contratiempos, etc., y no se encuentran soluciones. Los deportistas experimentan un malestar por la situación que puede acabar con el abandono de la actividad.

Tres estrategias son recomendables para estos casos: dejar pasar un tiempo, recuperar lo perdido (si todavía es posible) y buscar nuevos incentivos. Cuando se produce una “mala racha” a veces lo más adecuado es dejar pasar un tiempo, lo que suele tener un efecto positivo para comenzar de nuevo con el esfuerzo de la actividad y estar motivado.

En otras ocasiones, e importante hacer un análisis realista de la situación, procurando detectar si todavía es posible recuperar lo que se ha perdido y cómo realizarlo.

Por último, si el deportista no está motivado y muestra un desánimo total por la actividad, lo más propicio es encontrar nuevos incentivos, lo suficientemente potentes como para que la motivación vuelva a instaurarse en el día a día.

El poder de la motivación es tal que, si un deportista consigue encontrar algún objetivo suficientemente atractivo, puede pasar de estar desanimado a estar altamente motivado por la alternativa.

“La persistencia, creer en uno mismo, tener fe…son los ingredientes del deportista de alto nivel que continúa implicado en la actividad ante la adversidad y el desánimo”

  • Agotamiento psicológico:

El agotamiento psicológico suele coincidir con la etapa final de un macrociclo, cuando ya se han realizado algunas o todas las competiciones para las que se ha preparado el deportista. Puede ir acompañado de agotamiento físico o surgir independientemente de éste.

“Las repercusiones se pueden hacer notar a nivel físico, mostrándose desidia en los entrenamientos y pocas ganas de competir”

Los deportistas de modalidades con competiciones periódicas (todas las semanas) tienen mayor probabilidad de padecer este déficit. El problema fundamental radica en el hecho de que se produzca antes de llegar a las competiciones importantes o, en competiciones periódicas, durante las mismas. Suele ser el resultado de la exigencia de los entrenamientos y las competiciones (Por ejemplo: la evaluación del entrenador, la necesidad de auto superarse, el procurar demostrar el estado de forma en los entrenamientos, el exceso de viajes, etc.), que poco a poco van “cargando la mente” del deportista.

Las repercusiones se pueden hacer notar a nivel físico, mostrándose desidia en los entrenamientos y pocas ganas de competir. Suele ser el momento que escogen entrenadores y deportistas para descansar.

A nivel psicológico, el objetivo fundamental será recuperar la energía, por lo que se recomienda realizar una pausa temporal de entrenamientos y/o competiciones para recargar las pilas y vaciar la carga mental. Sin embargo, en ocasiones, esto resulta imposible y el psicólogo del deporte debe procurar minimizar el estrés que están produciendo las situaciones que agoten psicológicamente al deportista.

  • Alteraciones psicopatológicas:

Pueden estar relacionadas con la actividad deportiva y afectar notablemente a la motivación del deportista. El deporte de competición actual tiene elementos potencialmente dañinos para los participantes, que deben controlar los psicólogos y/o los entrenadores. Tanto el entrenador como el psicólogo del deporte, ante la sospecha de que un deportista pueda padecer algún tipo de psicopatología, deben derivarlo a un especialista, pues una intervención inadecuada podría tener consecuencias nefastas.

 

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